Auto de fe y otros poemas


Una selección de Héctor Rosales para la Revista MALABIA
Barcelona, agosto 2013


Del libro "El bosque de las cosas" / Antología 1968-2006
(Librería Linardi y Risso, Montevideo 2006)




IDA Y VUELTA

A Gerardo Ciancio


“Toda forma es un gesto
una cifra, un enigma.”

Rubén Darío




No se divisa orilla alguna
no se sospechan
cáscaras quebradas de crustáceos
no hay vuelo
que augure tierra firme
no hay ala
ni escama alucinada
debajo de las olas
no late el mar
y luce herrumbrado el tridente de Neptuno.

Hambriento de viento su velamen
encastrada su quilla en dura grava
−toda ancla su cuerpo pareciera
porque mudos y sordos
van remo y remero−
contra toda planicie calcinada
contra todo arrecife muralla cerco o pozo

la nave
va
atraviesa la ruta encrespada del coral
quiebra su proa
y entre las grietas de la espuma
alegre
eleva sus áncoras al aire.

La nave
sigue
y cuando arriba por fin
a la sagrada costa
se escucha entonces
relinchar las yeguas
montadas por todos los centauros.

Cada gruta del bosque
se humedece
se abren gozosas lentas
las ancas de las bestias
y el aire queda preñado
de células sonoras.

El óvulo del canto ha germinado
y olvidose la nave la ruta
del regreso.




EL VIEJO

Para Álvaro Ojeda



De pronto se topó con el espejo.
Llave lápiz y libro, en alboroto
resquebrajaron el silencio roto:
era suya la cara de ese viejo

que sin iris ni párpado miraba
la sombra inmóvil de esa cara yerta;
los goznes herrumbrados de una puerta
penumbraron al fin puerta y aldaba.

El rosto sin embargo que veía
guardaba de la luz esa alegría
atisbada hacia el fin de la escalera;

allí sube peldaño tras peldaño
sin importarle tropezón o daño.
Era la luz que vio la vez primera.




AUTO DE FE


Escucha
mira
palpa
el crepitar el humo el rojo
abierto
en la alfombra púrpura de brasas

atrévete
atraviesa
imprime

tu planta y
traga
el hilo salobre de tu lágrima

porque ya estás en el umbral del miedo
y entre su remolino te ves entreverado

avanza
estás dentro del fuego
mientras el viento te arroja a sus hogueras
mientras los otros te miran asombrado

los que nunca
escucharon
la mano
desplegarse
en un bosque humedecido de caricias
cuando chispea el carbón de la mandrágora

los que nunca
admiraron
la campana y el mástil
el surtidor y el círculo.

Has desatado
el nudo sin fin de la batalla
y nadas en la otra orilla del combate.

Ya conoces la tercera ribera de las islas.
Ya comprendes el sentido de las rayas del tigre.

Estás en posesión
de toda la música y de todo el silencio.

Y los demás, nos temen.




AGÜEROS



“¿Cuál es el deber del poeta?
Poner gotas de luz en la oscuridad.”

Odiseo Elytis





Cuando el rayo de luz
abra
con entusiasmo la ventana
cuando el cuarto de claridad entera
inunde
cuando el aire sea para siempre
alegre
y todas las cosas
transparentes
sean,
cada mota de polvo
iluminada
−esa partícula
esa fosforescencia−
habrá de ser sagrada.

Hasta el sueño de piedra
de los gallos.




AGUA


Esta es el agua
mansísima
del río
adonde bajan a beber las vacas
en medio del humo vertical del mediodía.

El silencio es redondo
como el musgo.

A veces
lo rasga
alborotado
el empinado verdor de la alegría.

Esas vacas
vinieron ayer y volverán mañana.

La misma agua
idéntica la greda
los juncales creciendo en su pereza.

La corriente con ondas
no conoce la espuma el remolino ni la ola.

Es un arroyo campesino
sin cascadas ni rápidos ni deltas.
No conocerá el mar.
No sabe de afluentes de botes ni veleros.
Pero es el dueño erguido de toda su victoria
con esta agua que es
el agua del bautismo de la primer mañana

conocedora
de todas sus orillas y todas sus honduras

donde cada mañana bajan a pacer los unicornios
y a la tarde los peces irán a desovar.




EL ESPACIO DE LAS MÁSCARAS


Ambigua sustancia la del tiempo. La de los
recuerdos. La de los objetos. Con el uso pierde
su primitiva consistencia; el tejido se va
abriendo se tornan fibrosos flotan como
medusas se confunden unos con otros se
vuelven una masa informe. Difícil tarea recordar.
Nadie conoce a nadie. Máscaras.




EL ESPACIO DEL RECUERDO


El que llega de tarde había llegado. Hablaba
lento y poco. Sin embargo se ponía locuaz de
cuando en cuando. Y contaba cosas de sí y de
su tiempo niño con plantas y verduras con
gallinas con huevos madre y mermeladas con
silencioso padre de tez y ojos oscuros con
hermanos y música y silencio. Mostraba fotos
como si allí hubiera guardado los días de las
sonrisas las máscaras de la felicidad cuando era o
parecía más fácil la empresa de los días cuando
todo tenía una base donde apoyarse y entonces
se sabía por qué y cuándo y cómo iba a surgir el
perfecto redondo y acariciante huevo de la
tierra. Se miran y el que llega de tarde aún son-
ríe. Extiende entonces el tiempo hasta esta tarde
y en este cuarto donde habla y donde cuenta y
canta donde vive y se viven palmo a palmo y
palabra a palabra se siente como que empieza a
rebrotar la vida.



ÚLTIMO ULISES


El que todo lo vio por los ojos de un ciego
héroe de la total aventura
es también una sombra del polvo de Ítaca
el reflejo tan sólo de una ilusión y un mito.

Como nosotros
que nada vemos sino
la imagen de un espejo borroso
donde se esfuma la forma de seres y de cosas
que en la alta noche se concentran y duelen.



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Jorge Arbeleche, uruguayo, nacido en 1943.

Profesor de Literatura, ejerció la docencia y ocupó todos los cargos de la carrera docente llegando a los de mayor jerarquía a través de concursos de méritos y oposición.

Paralelamente ha escrito poesía y ensayos desde 1968. Como ensayista e investigador ha estudiado especialmente la obra de Juana de Ibarbourou, cuya figura se ocupó de revalorizar.

Recibió el Premio Nacional de Literatura otorgado por el Ministerio de Cultura en siete ocasiones, también de la Academia Nacional de Letras, de la Revista Plural de México, de la Cátedra Ramiro de Maeztu de Cultura Hispánica, el Bartolomé Hidalgo y el Morosoli a la trayectoria poética.

Ha publicado libros de poesía en Argentina, España, Italia y México y colabora con varias publicaciones de Hispanoamérica.

Su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, portugués, griego, ruso y persa (farsi).
Ha participado en festivales de poesía y congresos literarios de diversos países.
Es miembro de número de la Academia Nacional de Literatura, ejerciendo su presidencia en el período 2004- 2006.

Web oficial: www.jorgearbeleche.com