Abezetario

Pavo2

Arráncame

Deja que mis tinieblas
se diluyan en las olas de tu mirar.
Conozco ya los aullidos
del saber sobrio
ése que no se sabe
y del ebrio divagar
por las formas de afilada oscuridad
ésas que no saben.

Arráncame de las raíces de los sueños
del hambre de comer poco
de la sed de beber mucho
de la memoria que enterraba
cualquier esperanza mía
de los buenos y de los malos
del metro
con su irrespirable calor de invierno
de los demonios y pesadillas
de los “buenos días
el tiempo bien
la salud bien
el trabajo bien”.
Y todo bien
y me quemo
me miras
GRITO
sonríes
y arráncame
no puedes.

¿Por qué no te lo llevaste todo cuando podías?

Juégame

Si tus ojos mi piel
mi boca tu cuerpo.
No corras por mi orilla
entraré yo en tus olas,
no te digas no
que me diga mañana,
no prometas mañana
que yo te diga no.

Esta noche no hay luna
si yo crezco en tu cuerpo,
sírveme tu marea
sin hielo
me gusta sola.

No futuro tiempo arrastre de ayer.
En la luz negra de tu noche
no hay gato negro, no reproche.
Recuérdame que te recuerde
y te lleve a mi patria el olvido
cuna de las cosas buenas
que se pierden en el camino.

Coge mi vida
juégame.
No me temas mentira
pues la verdad
está en tu piel.


...

No conocer la diferencia
entre lo bueno y lo malo.
No saber si eso del amor
podrá teñir mis sueños de locura.
No hacer promesas vanas
ni buscar bajo la alfombra.
No pintar amaneceres
al abrir las ventanas.
No respirar hondo
en lo profundo del bosque.

Desentender la lengua del futuro,
desatender del pasado las premuras,
deshacer quimeras presentes
divagando sin forma
y sin fondo.
Naufragar cada vez que,
sin saberlo,
tiendo una mano.
Ignorar si mañana seré un garbanzo...

Aunque sí,
sí a una cosa sola
con los ojos cerrados,
los gritos cerrados,
las dudas cerradas…
Sé mi luz
cuando los temblores me visiten
en el miedo de no encontrarte,
sé mi causa
cuando la muerte me susurre
palabras lascivas al oído.
Seamos la noche:
pon tú mi luna,
que yo
pongo tu sueño.

 

No me creas

No me creas
cuando digo te quiero,
pues me entrego
a trozos todo  entero.

No me creas
cuando escribo te amo,
pues lo dice mi mano
que está muy cómoda sin dueño.

No me creas
cuando me prometes el cielo,
ni me escuches
cuando conquiste tu orgasmo.

No me mires
con esos ojos tristes
cuando por qué
asome por tus labios,
ni me creas
cuando te diga otro
pues el siguiente
es ya pasado.

No te creo
cuando te digo
no me importas,
no te creo.

No me creo
cuando te dices     esperanza
pues la espera
nunca fue mi lanza.

No me creas
no te creo
nunca nada
fue tan sincero.


...

Pienso que me piensas
y sé que no me miras.
La angustia de caminar
por senderos ya gastados
con la mirada aérea
y los pies rotos
por la felicidad sangrante de las piedras.

Estás siempre en otra parte
y a veces
fingiendo que no te espero
me parece rescatarte
del fondo de las mentiras mal disimuladas.
No tengo prisa.
A deriva del aguardar sin objeto
voy errando por los dos caminos
errante errar
cerrar rodante
dejar atrás inexpugnable
de días que podrían haber sido.

Te miro y no me veo
caminante mientras me pienso a tientas.
Llenar los tiempos muertos
con la mentira de serme siéndote.
Imaginar que me das calor
cobijo ante el miedo
y sonrisa ante la nada
aunque sea bien intencionada.
Me miro y no te veo.
No me veo.

 

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