Puerto Malabia

PDF Imprimir E-mail

Puerto Malabia

Con el número 60 de la revista damos por concluida una etapa. Hemos estado, durante ese tiempo, en contacto permanente con lo mejor de la literatura actual, una literatura de cambio, de apertura, de vuelta a los orígenes (y por esa razón de cambio), situada siempre en la periferia de los grandes grupos mediáticos y sus intereses, lo que es decir alejada del entretenimiento, la vaciedad, la simpleza y su consecuencia, el éxito. Decía Mark Twain que para el éxito se necesita ser ignorante y tener confianza. Cada día comprobamos la certeza de sus palabras.

Agradecemos a nuestros colaboradores y lectores su paciencia y su entrega. Gracias por estar ahí, por habernos acompañado. En tiempos de malos vientos, cuando lo fácil, lo simple, lo escasamente sutil parece haber ganado la partida, apostar por lo contrario significa nadar contra la corriente. Gracias, más que nada, por decir no con nosotros.

Malabia ha tenido un nulo apoyo de las instituciones, de las organizaciones y de esa prensa autoproclamada como “progresista”. Es difícil situarse fuera de la “verdad oficial”, del paternalismo y de la beneficencia.

La batalla por la cultura ha sido ganada por la cultura de masas. Repetimos una vez más que la cultura de masas es la televisión, cuyos dueños lo son también de las grandes radios, los grandes periódicos y las grandes editoriales. Los escritores, metidos en ese cepo, dejan de ser intelectuales (en el mejor sentido de la palabra) para convertirse en empleados.

Parafraseando a Hemingway, nos gustaría recordar que hemos sido derrotados, pero no hemos sido vencidos. Otra cultura es posible porque otra sociedad es posible.

Dejando en el aire esta última frase, que ha sido motor de nuestro trabajo, nos remitimos al inicio del texto: fin de una etapa.

¿Será este final definitivo? No lo sabemos. De momento no decimos nunca más.